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Mis muertos no
son los tuyos |
Los ex comisionados de la Verdad engañaron al Perú al confundir indistintamente a los muertos de la violencia subversiva como si todos ellos hubieran sido víctimas de violación de derechos humanos. Esta gravísima desinformación no puede haber sido involuntaria.
Las víctimas de la violación de derechos humanos fueron una minoría de todos los muertos que sumaron, además, 25 mil y no 70 mil, como sostuvo la Comisión con un método dudoso. Esta segunda manipulación ocultó, además, a la primera.
Aunque la reconciliación es necesaria, las de las guerras suelen tardar. Algunas generaciones están marcadas por la historia. Ante el informe de los ex comisionados, la reconciliación no llega, porque la verdad no está aún completa, no está ahí entera en esas páginas.
No se puede echar a todos los muertos en el mismo saco y pretender con esto homenajearlos. Los nuestros se revolverían en sus tumbas exigiéndole a la patria por la que dieron la vida no confundirlos con el enemigo al que vencieron, como si todos hubieron muerto confusamente en una especie de error lamentable sin sentido, sin significado y sin dignidad, ni decencia.
Ha habido en la historia muchas guerras que se pelearon por muy buenas razones y que se ganaron con legitimidad. La nuestra fue una de ellas. Y no es aceptable y es una afrenta y una ignominia pretender echar a los muertos en la fosa común so pretexto de un homenaje que es un escarnio ante un dios falso a unas tumbas de cartulina, por una falsa reconciliación basada en una verdad que no es la nuestra.
Tal vez hallemos más adelante el marco en que se resuelven nuestras diferencias, pero no aquí, no hoy, mientras continúe esta hipocresía. Mientras tanto, mis muertos no son los tuyos
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