En el Perú…La salud no solo es COVID-19

La atención mundial está fijada en la nueva pandemia COVID-19. Los reportes del MINSA indican que ya hemos sobrepasado los 200 mil casos de infectados, con más de 5 mil fallecidos. Según las perspectivas, estas cifras se irán incrementando hasta alcanzar números nada fáciles de pronosticar. Sin embargo, debemos recordar que antes de la aparición de esta pandemia existía otra clase de pacientes. Me refiero a aquellas personas, entre niños y adultos, que ya presentaban algún tipo de diagnóstico y estaban a la espera de un tratamiento clínico o quirúrgico.


Aunque algunos diagnósticos clínicos podrían diferirse y esperar a que se levanten las restricciones emitidas por el gobierno, para ser tratados posteriormente; el problema radica en aquellos diagnósticos que requieren algún tratamiento quirúrgico o procedimiento invasivo. En estos casos dichos pacientes pueden estar presentando algún grado de complicación. Si esto no se resuelve prontamente, su salud se vería severamente comprometida y en el peor de los casos, llegar a la muerte.


Como ejemplo podemos citar algunas patologías cuyos pacientes no pueden esperar más: los oncológicos cuyos tumores están ubicados en el sistema nervioso y requieren cirugía. Si no son operados prontamente su estado neurológico se verá comprometido, lo cual implica algún grado de focalidad motora o sensorial. Otro ejemplo que vivo en carne propia, son los pacientes con patología vascular cerebral, ya sean aneurismas cerebrales o malformaciones arteriovenosas cerebrales. Si bien es cierto la opción de tratamiento no es una emergencia, en realidad constituye una urgencia, ya que viven con la angustia de que se puedan romper en algún momento y fallecer.


Ante esta situación, solo nos queda exigir a nuestras autoridades que no se preocupen únicamente en la pandemia, que no sean obtusos y permitan que esos pacientes tengan una vida digna, que sean sometidos a tratamientos que alivien sus dolencias y les permitan tener una mejor calidad de vida.


Este es el caso de la Unidad de Neurocirugía del Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión del Callao, que ante un esfuerzo particular, ha equipado la sala de procedimientos, con los sistemas más modernos que permiten garantizar la seguridad del personal médico y de los mismos pacientes, al instalar sistemas de presión negativa, algo único en todo el Perú. En dicha sala se trata a los pacientes con diagnósticos de aneurismas cerebrales y malformaciones arteriovenosas. De esta manera tratamos de curar y aliviar sus dolencias.


Dicha unidad merece el apoyo del Estado, que el ministerio de Salud asigne el presupuesto adecuado para que los pacientes puedan tratarse, y no esperar a que la muerte les llegue tras un discurso esperanzador, que no soluciona nada. Amerita entonces, que todos los peruanos difundamos que a pesar de la difícil situación por la que atravesamos, existe un puñado de médicos especialistas en neurocirugía que aún creen en la vocación de servicio, y que a pesar de que la pandemia del virus COVID-19 se llevará a muchos pacientes, estamos convencidos que podemos luchar por salvar otras vidas, que también merecen ser salvadas.


Henry Pacheco Fernández Baca

Médico Neurocirujano Unidad de Neurointervencionismo

Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión


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